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Última actualizaciónJue, 22 Oct 2020 12pm

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Santillana versus Cabárceno

Columna escrita por José Ángel San Martín

Santillana contra Cabárceno. Zoo contra zoo. Orangutanes contra gorilas. Ciervos contra hipopótamos. Buitres contra jirafas. Dólares contra galletas. Pardo de Santayana contra Revilla. Un animal del naturalismo contra un animal de la política. Un combate tan desigual como innecesario. El indiscutible ornitólogo Pardo de Santayana acaba de iniciar una amarga discusión con el Presidente Cántabro. Le ha llamado, en nombre de sus trabajadores, “revilla virus”. Le ha acusado de competencia desleal. Y lo peor: le ha comparado con Donald Trump. Cabárceno es la joya de la corona de Cantabria. Y el director del zoo de Santillana está hasta la coronilla de una oferta tan desigual.


Pardo es casi coetáneo de Revilla. Su formación como Ingeniero de Caminos le acostumbró a tender puentes de avezado naturalista entre el hombre y el animalario que le rodea. Pero su último vídeo en Youtube dinamita todos los puentes del diálogo con el gobierno cántabro. La denuncia del director de Santillana lleva 4000 visualizaciones. Basta un vistazo, casi a vuelapluma, para confirmar que su zoo lo está pasando muy mal.
Santillana suma 43 años abierto al público. Cabárceno, como es público y notorio, celebra sus primeros 30 años de vida. Las más de 200 especies animales de ambos conviven en armonía. Pero sus máximos responsables parecen haber roto su delicada convivencia. Cabárceno y Santillana, Santillana y Cabárceno, visualizan lo más granado de la fauna universal. Son admirables y admirados y cobran los inaplazables trienios de su prestigio. Pero el pez pequeño se niega a ser engullido por el pez grande. De momento.
Pardo de Santayana confiesa que el futuro de su zoo le quita el sueño. E insinúa que Cabárceno puede dormirse en sus laureles. Dos zoológicos a la greña son una pesadilla para Cantabria. Todos sus miles de animales viven en cautividad. Pero ninguno de ellos está cautivo, como sus guardianes Revilla y Santayana, del afán de protagonismo.
Algo tan humano y tan poco animal.
@JAngelSanMartin