Mar13112018

Última actualizaciónMar, 13 Nov 2018 11am

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El presidente no es Sánchez (o al revés)

Columna escrita por Fernando Collado

En los 80 la tele única daba una serie de humor británico en la que uno de los protagonistas desaparecía mentalmente cuando lo juzgaba por conveniente aunque siguiera de cuerpo presente en el plano. Le bastaba con hacer un gesto con las manos y se daba por excluido de toda conversación: como si fuera Houdini él pasaba a otra dimensión, de la que volvería cuando le sonaran mejor los mensajes que circularan a su alrededor. Es una lástima, pero no recuerdo el nombre de la serie, aunque sí al tipo: alto, rubio, chuleta y con la cara más dura que el cemento armado.

Los políticos patrios, en sus determinadas vertientes, han perfeccionado la táctica y la técnica del mago experto en escurrir el bulto. Decir algo y lo contrario casi al mismo tiempo es moneda común. Y lo peor: es de curso legal. Negar y afirmar a la vez se ha convertido en el proceder de cualquier prócer que se precie. Porque, qué sería de los hombres y mujeres de la cosa pública sin un trufado de mentiras en el menú diario. Si usted no se deja, repele la estrategia, protesta o mantiene la cabeza enhiesta, rehúse a resistirse: se lo meterán con una sonda hasta el tuétano.

Tal proceder no salva a nadie. A ningún partido. A ningún candidato. Son chupópteros coleópteros que vuelan en busca del viento que les lleve al saco del maíz. El termómetro de la indecencia está ya a punto de reventar: basta con que cualquier autoridad imparcial lo coloque en determinados sobacos de la política. Pero démonos por muertos, porque si fenece el Supremo –como parece– en quién vamos a confiar.

La perfección de la magia, el rizo más rizado de esta teoría del ilusionismo político, pertenece a Pedro Sánchez, a la sazón presidente del Gobierno. Aunque nadie sabe ya si son la misma persona. Hace cinco meses dijo en público que lo de Cataluña fue “sin duda” rebelión. Ahora, sin embargo, defiende que será sedición, en consonancia con el abogado del Estado (¿de qué Estado?). Preguntada la vicepresidenta Calvo sobre la citada disparidad, ésta optó por encargar un traje de camaleón: el que dijo lo primero fue Pedro Sánchez, mientras lo segundo lo ha afirmado el presidente del Gobierno. Toma heavy duro. Quien manifestó lo primero chasqueó los dedos y desapareció, como el chorbo de aquella serie cuyo nombre sigo sin recordar.