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Cervantes quedará abierta a los peatones el 5 de diciembre y a los vehículos a partir del 7 de enero

La calle Cervantes quedará abierta a los peatones a partir del próximo miércoles, 5 de diciembre, y al tráfico de vehículos desde el 7 de enero, según ha anunciado hoy la alcaldesa de Santander, Gema Igual, durante una visita a las obras de renovación urbana, en las que el Ayuntamiento realiza una inversión cercana a 1,3 millones de euros.

Igual ha explicado que la decisión de que la calle Cervantes quede abierta al tráfico de vehículos, sin restricciones, se ha adoptado tras analizar los datos del tráfico que han registrado las calles del entorno desde que empezaron las obras y se cortó a la circulación y con el consenso de vecinos y comerciantes de la zona.

Así, del seguimiento del tráfico que ha realizado el Grupo de Investigación de Sistemas de Transporte de la Universidad de Cantabria se desprende que el momento entre las 11:30 y las 12:30 es la franja en donde la circulación se hace más densa, lo que se produce no tanto por la intensidad del tráfico sino por la afección de las personas que cruzan por el paso de peatones del final de la calle Isabel II con la calle Cubo, que no está regulado por semáforos.

Concluyen también que las variaciones de flujo registradas han sido muy similares a las previstas en el modelo: en el tramo de Cervantes desde la calle Guevara a Cisneros se ha reducido el flujo en 4600 vehículos/día lo que representa un 50% de disminución diaria; la calle Guevara ha bajado en 2.100 vehículos/día, un 26% menos diario; Vía Cornelia soporta 1600 vehículos/día menos, lo que supone un 33% menos diario; y por Cisneros discurren 800 vehículos/día menos, una reducción del 27% diario

Por el contrario, y pese a haber menos tráfico, el existente por el tramo final de Cisneros y la calle La Enseñanza se incrementa en 3200 vehículos/día, un 85% más, tal y como se desprendía del modelo de la Universidad.

También se ha comprobado que las medidas complementarias que se instalaron han funcionado correctamente.

La alcaldesa ha precisado que, no obstante y dado que los estudios del Grupo de Investigación de Sistemas de Transporte de la Universidad de Cantabria determinan que el tráfico libre por una vía que va a pasar a tener un único carril generaría congestiones en la zona, se hará un seguimiento para comprobar si el comportamiento real coincide con el modelo de la Universidad, por si hubiera que tomar medidas adicionales o incluso plantearse la necesidad de limitarlo a un tráfico restringido, bien de manera total o durante determinadas horas del día.

Igual ha indicado que la previsión era que las obras estuvieran completamente finalizadas para el puente de la Constitución y “se va a hacer todo el esfuerzo posible para que así sea”, de manera que el día 5 de diciembre esté todo terminado, pero aún puede ocurrir que quede pendiente una pequeña parte de la obra por realizar, que sería el entronque con la calle Cisneros.

El resto estaría totalmente finalizado, incluidos el mobiliario urbano y el arbolado, por lo que los peatones podrían circular ya a partir de esa fecha por todo el tramo de la calle Cervantes comprendido entre Cisneros y Jesús de Monasterio, si bien no sería posible abrirlo al tráfico.

Además, si para el día 5 de diciembre no están acabados al 100% los trabajos en el vial habría que esperar, como mínimo, hasta mediados de ese mes para abrirlo al tráfico rodado puesto que es necesario que transcurran unos días para que el hormigón de la calzada pueda fraguar y adquirir la resistencia necesaria antes de que la atraviesen los vehículos, ha señalado la regidora santanderina.

Igual ha avanzado que, en consecuencia y con el fin de favorecer la actividad comercial en esta calle y su entorno durante la época de Navidad, la calle quedará abierta a los peatones desde el 5 de diciembre pero sin tráfico rodado. Después de Reyes, es decir, el día 7 de enero, se abrirá a la circulación para todos los vehículos, que tendrán la velocidad limitada a 20 kilómetros por hora.

Asimismo, el Ayuntamiento organizará una campaña de dinamización comercial dirigida a las calles de este entorno, con el fin de favorecer la actividad en este sector durante la campaña navideña.

La alcaldesa ha detallado dos cuestiones que han dificultado las obras. En primer lugar, en la calle Jesús de Monasterio, ha sido necesario ejecutar una renovación de la red de abastecimiento mucho más compleja de lo que estaba previsto inicialmente, que ha obligado a suprimir temporalmente un carril de circulación de la calle Jesús de Monasterio, que va a quedar totalmente operativo el lunes.

El segundo motivo es que al realizar las labores para la colocación de los contenedores soterrados en la confluencia entre las calles Cervantes y Miguel Artigas, ha aparecido una roca de gran dureza, lo que ha dificultado esos trabajos y ha condicionado los plazos previstos inicialmente para la colocación del adoquín en las aceras y el vial.

Igual ha señalado que se ha mantenido un contacto permanente con vecinos y comerciantes durante las obras, intentando en todo momento minimizar las afecciones todo lo posible, y les ha pedido disculpas por las posibles molestias que conlleva la ejecución de un proyecto de este tipo.

Así, ha indicado que ha sido imposible ejecutar las obras manteniendo operativos los 4 garajes que existen en este tramo de la calle, por lo que a sus propietarios se les ha facilitado abonos, tanto nocturnos como diurnos, en el aparcamiento subterráneo de la plaza de la Esperanza.

Un espacio más funcional, más habitable y más accesible

Las obras de mejora urbana de la calle Cervantes se iniciaron en septiembre, tras la ejecución de la primera fase de proyecto, correspondiente a la calle Miguel Artigas, que acabó a principios de agosto.

Se trata de una actuación que conlleva una inversión por parte del Ayuntamiento cercana a 1,3 millones de euros y que va a contribuir a mejorar el entorno urbano en una zona que representa prácticamente una “isla” dentro de un ámbito que se encuentra renovado casi en su totalidad, ha apuntado la alcaldesa.

Así, tanto la plaza del Ayuntamiento, como la calle Los Escalantes, y las calles Rubio y Cisneros, que rodean la zona de actuación, se han visto sometidas a procesos de renovación urbana en los últimos años, que han puesto de manifiesto –aún más si cabe- la necesidad de actuar en dos calles –Cervantes y Miguel Artigas- que se encuentran en pleno centro de la ciudad, que son muy transitadas y que cuentan con una alta actividad comercial que se verá, sin duda, favorecida por este proyecto.

“Buscamos conseguir un entorno más acorde con el resto de calles circundantes, que favorezca el tránsito peatonal que, en el caso de la calle Cervantes, se encontraba dificultado por la estrechez de las aceras, en las que, en algunos tramos, prácticamente no podían cruzarse dos personas sin que una de ellas tuviera que invadir la calzada”, ha subrayado Igual.

Para ello, la actuación propuesta en la calle Cervantes plantea la renovación integral del tramo comprendido entre Cisneros y Jesús de Monasterio, el soterramiento de los contenedores, la plantación de arbolado y la instalación de nuevo mobiliario urbano, así como la sustitución de las redes de abastecimiento y saneamiento y otras actuaciones y mejoras en calles del entorno.

“El objetivo es que los vecinos, comerciantes y usuarios de esta calle, que concentra una importante actividad, ganen en calidad de vida, con un espacio más funcional, más humano, más habitable y, además, más accesible”, ha relatado la alcaldesa.

La calle Cervantes contará con una zona central para la rodadura de vehículos en un solo carril pavimentado con adoquín de granito para diferenciarse de las aceras. Por su parte, las aceras pasarán a tener un ancho mínimo de 1,80 metros, tal y como establece la normativa de accesibilidad, y están diseñadas con un pavimento a base de losas de granito.

También está previsto dotar a la calle de 11 árboles, se colocará nuevo mobiliario urbano y se soterran los contenedores, que estaban en superficie.

Asimismo, el proyecto incluye la sustitución de las tuberías de abastecimiento de las calles Cervantes y Miguel Artigas y de todas sus acometidas, así como la instalación de nuevas tuberías de saneamiento, la colocación de una red de riego y la instalación de un nuevo hidrante a propuesta de los bomberos municipales.

El proyecto contempla también trabajos en otros espacios de las inmediaciones, entre ellos, la calle Miguel Artigas, donde se ha renovado el pavimento de la acera -siguiendo el modelo de la calle Rubio-, se ha colocado nuevo mobiliario urbano y se han plantado 8 nuevos árboles

También se han previsto las actuaciones necesarias para habilitar el tráfico por la calle Florida, de tal manera que los vehículos procedentes de Cisneros bajan ahora por este vial hacia la calle Rubio y, desde ahí, toman Isabel La Católica para incorporarse a la calle San Luis o realizar el giro sobre el falso túnel de la calle Burgos para dirigirse hacia Pasaje de Peña

Para regular estas circulaciones se han instalado cuatro nuevos semáforos y se ha modificado la ubicación de uno existente.

El proyecto también ha incluido la instalación de semáforos en los pasos de peatones de la calle Lealtad (en las intersecciones con Juan de Herrera y San Francisco), para regular el flujo de vehículos que se redirigirá por esta zona

La ejecución de las obras fue adjudicada a la empresa SIEC, por un presupuesto de 1.270.500 euros.